Calandria

Mimus saturninus

 Bien conocida por sus dotes de cantora, la Calandria es un pájaro abundante en los ambientes. Suele acercarce a los parques y plazas de la ciudad, y es compañera infaltable del hombre de campo, existiendo casi siempre una pareja cerca de la casa. Allí es donde aprende a imitar el canto de los pollitos y los chiflidos humanos. También emula con sorprendente destreza los cantos de otros pájaros y combinándolos con el suyo propio ejecuta largas y armoniosas melodías que nunca se repiten. De vez en cuando, como presa de la excitación, salta desde su rama 3 o 4 metros hacia arriba, siempre sosteniendo el trino, para caer luego en el mismo lugar.

El dorso de la Calandria es pardo grisáceo con manchas oscuras. La parte ventral al igual que la garganta, es blanquecina. La cola larga y oscura presenta los bordes y el extremo blancos.

Nidifica temprano en la primavera, anticipando al Tordo Renegrido de quien es la principal víctima. En la segunda postura y cuando la primera se retrasa, generalmente termina perdiendo la nidada por el intenso parasitismo. Los huevos son de color celeste con pintas castañas.

Pertenecientes a la familia de los Mímidos, de distribución exclusivamente americana, recibieron su inapropiado nombre de los primeros colonizadores españoles. Estos las hallaron semejantes a la calandria europea, de la familia de los Alaúdidos, endémica del viejo mundo, poco parecida y menos emparentada con nuestras especies. Más adecuada resulta la denominación araucana de "tenca" (que aún conservan algunos pobladores del oeste pampeano) o la de los norteamericanos, que las llaman "mockingbirds" (pájaros burlones), ambas alusivas a la notable facultad de estos pájaros de imitar a otras aves.

De temperamento manso, se acercan confiadamente al hombre, e incluso suelen habitar en la proximidad de sus viviendas, lo cual ha permitido que en torno a ellas se tejan interesantes supersticiones. Tienen un plumaje apagado, en el que predominan los tonos ocres. El pico es largo y fino, adaptado para su dieta insectívora, aunque también consumen frutos. Los tarsos (parte sin plumas de las patas) son largos, evidenciando sus hábitos caminadores. La cola es larga y con un diseño de colores que varía según la especie.

El nido es emplazado preferentemente en árboles o arbustos aislados, en alguna horqueta no muy alta. Para su construcción utilizan ramas espinosas y revisten el interior con crines, pajitas y otros materiales suaves. Son intensamente parasitados por el Tordo común o renegrido, que le deposita sus huevos en aproximadamente el 80 % de los nidos.

Es creencia generalizada que las calandrias no soportan el cautiverio y mueren al poco tiempo de ser privadas de la libertad. Lo cierto es que sobreviven raras veces, aumentando algo las probabilidades si son tomadas de pichones, pero nunca cantan enjauladas. Esto las ha librado de la terrible presión de caza que afrontan otras aves estimadas como mascotas, muchas en peligro y algunas extinguidas ya.

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