¿Cómo se producen las sudestadas?

La "sudestada" es el viento y cuando viene el agua, lo que llega es una gran "marea". En el Río de la Plata, las mareas tienen cuatro componentes: la marea astronómica, el viento, las ondas oceánicas y el caudal de los afluentes

Marea astronómica:

Es la marea que se forma por la atracción que el sol y la luna ejercen sobre los océanos. Tiene en sí misma varios componentes, que están relacionados con todo lo que ocurre con una "ola" de marea, desde que la luna pasa por el meridiano del lugar. La atracción que ejerce la luna es más significativa que la del sol porque está muy cercana a la Tierra. Esa "ola" original recorre la Tierra junto a la Luna al sur de todos los continentes, donde ninguna barrera la detiene. Rebota contra islas, penínsulas y costas y forma numerosas olas secundarias. Esta marea astronómica hace que el nivel del río se eleve y disminuya cada 6 horas aproximadamente, dando lugar a dos "pleamares" y dos " bajamares" por día de 24 horas. El Servicio de Hidrografía Naval elabora en nuestro país las "Tablas de Mareas" que anualmente contiene la predicción sobre el comportamiento de las aguas.

Viento:

Los vientos modifican sensiblemente el nivel del Río de la Plata. En reglas generales , los que corren del cuarto al segundo cuadrante hacen bajar el río, y viceversa. También los vientos del este acumulan el agua sobre la costa argentina y los del oeste sobre la costa uruguaya. Hay una previsión de cuánto pueden modificar el nivel del río los vientos:

TABLA DE VARIACONES DEL NIVEL DEL RÍO (En cm)

En función de la velocidad y dirección del viento (En Km/h)

Velocidad km/h

10

20

30

40

50

60

70

80

Signo

Dirección

                 

N

18

30

39

48

60

72

84

96

 

Positivo

NNE

9

21

30

36

45

57

69

81

NE

3

6

9

24

39

57

69

81

ENE

3

6

9

12

18

33

42

51

 

 

 

Negativo

 

 

E

6

12

24

36

48

60

72

84

ESE

9

24

39

57

69

81

93

105

SE

21

39

57

72

87

102

114

126

SSE

30

45

66

81

96

114

132

150

S

18

36

57

66

78

99

108

120

SSW

12

24

39

48

57

69

78

87

SW

9

12

18

24

33

52

51

60

 

 

Negativo

WSW

6

12

18

30

39

51

60

69

W

9

15

27

36

45

54

63

72

WNW

12

21

30

36

45

54

66

78

NW

12

21

33

39

48

60

69

78

NNW

15

24

36

45

54

63

75

87

Fuente: Servicio de Hidrografía Naval Armada Argentina.

Esta previsión se informa por radio como "Corrección a la Tabla de Mareas por posible acción meteorológica". Cuando el viento adquiere las características de temporal, puede ocurrir que llegue a anular las mareas astronómicas. Así, el río crece lo estipulado por tabla con temporal del sudeste, cuando tiene que venir la bajamar, pero la gran masa de agua que el viento viene empujando desde el mar hace de freno, y el río no baja. Pasan las seis horas, sigue el temporal de viento, y cuando llega la nueva marea astronómica, el río sube de nuevo. Al llegar la bajante, el mar sigue taponando y así se llega a la situación de emergencia. Las grandes mareas de los últimos años sfueron consecuencia de temporales de viento.

Ondas oceánicas:

Las grandes ondas se forman por temporales en el Pasaje de Drake, entre la Antártida y el Cabo de Hornos. Cuando llegan al río de la Plata, pueden modificar el nivel en un metro o un metro y medio. Esto se puede prever porque en Mar del Plata la creciente se produce con anticipación. Si se combina con una sudestada, el resultado puede ser impredecible.

Caudal:

El caudal de los ríos Paraná y Uruguay no tienen mayor significancia en el nivel del río de la Plata. Las crecientes que se producen río arriba nunca provocaron problemas en el delta porque es muy grande el cono con que el Plata dispersa las aguas. Lo que sí aportan son camalotes repletos de pasajeros (víboras, monos y toda clase de animales), troncos, árboles semisumergidos y gran correntada.

Una de las terribles consecuencias de la sudestada: El río invade las calles de la ciudad.

 

Más información: Inundaciones

Recopilación: Viviana Deganis

Fuente:Revista Weekend. Año XXII. Nº 257. Febrero 1994. Págs: 108-109. Por Toni López

Colaboración: Gastón Caranti.