Recorriendo Dique Luján

Decir Dique Luján o Villa La Ñata es lo mismo. Ambos barrios están separados y, a la vez, unidos por el Canal Villanueva.

Para acceder a esta localidad se debe recorrer la ruta 27 (desde Rincón de Milberg o Benavídez, hasta la curva donde se inicia el camino a Villa La Ñata).

Desde la Capital Federal se accede a través de la Ruta Panamericana hasta Ing. Maschwitz. Luego de atravesar la plaza principal de esta localidad y dar con las vías del ferrocarril, se debe tomar la Ruta 26 que conduce a Dique Luján.

Dique Luján se levanta en lo que fuera la estancia de don Benito Villanueva.

Viniendo por la Ruta 26, el acceso al pueblo se encuentra metros antes de toparse con la orilla del río Luján, por la Avenida 12 de Octubre que desemboca en la costanera y el Canal Villanueva, que es el corazón de esta ciudad. Circulando por esta arteria puede observarse un centro urbano, con algunas construcciones de época. A mano izquierda sale el desvío que lleva hasta la Guardería Náutica Dique Luján. Un agradable camino cobijado por una frondosa arboleda en galería acompaña la marcha. Además de la guardería, en este pintoresco rincón del delta se halla el Destacamento de la Prefectura Naval Argentina.

Retomando la avenida 12 de Octubre, más adelante del desvío, se arriba a la intersección con la calle 9 de Julio. Por ésta última se llega a la sobria y bien cuidada Capilla Nuestra Señora de Fátima, erigida sobre una rotonda parquizada y frente a la placita Louis Braille, un espacio verde con juegos infantiles.

Todo es quietud en Dique Luján. Callecitas angostas, chalets y casas de fin de semana se alternan entre la frondosa vegetación que enmarca la zona. La calma y el silencio reinante solamente se interrumpen con el trinar de los pájaros.

 El lugar es ideal para contratar servicios náuticos de todo tipo, manejar un karting, pasar el día en una parrilla o saborear de un rico asado hecho por nosotros, además de tener la opción de hospedarnos en cómodos bungalows. 

Villa La Ñata y Dique son dos pueblos típicos del Delta que por suerte estando cerca de Bs. As. aún no han sido contaminados con el ruido ni el apuro en el cual muchos estamos acostumbrados a vivir.

Luego se impone una caminata y podremos trasladarnos, cruzando el puente peatonal, hasta la desembocadura del Villanueva en el Río Luján.

Si vamos un fin de semana también podremos observar las artesanías que se ofrecen en la Feria que funciona sobre la costa (es organizada por la Sociedad de Fomento de Villa La Ñata) o sentarnos plácidamente a tomar algo en el parque del Centro de Jubilados "La Armonía" donde, seguramente, seremos muy bien atendidos.

Como en todos lugares lo mejor para apreciar, además de la naturaleza, es la humildad, la sencillez y la hospitalidad de su gente. 

Para quienes llevan cañas, abundan mojarras, bagres y bogas. No le quepa duda que Dique Luján es una gran oportunidad de disfrutar "algo de pueblo" a pasitos de "la gran ciudad".

Recopilación: Maximiliano Mazza y Marina Sosa

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