El Castillo de General Pacheco

José, el hijo del General Pacheco, y su esposa Agustina Anchorena, hacen construir en 1882 un increíble edificio conocido por su belleza y singularidad arquitectónica: "El Castillo".

Fuente  "Plano del 125º Aniversario de Gral. Pacheco".  No puede ser utilizada por terceros.

Levantada sobre una extensión de tierra de 5.802 hectáreas, la mansión de estilo francés cuenta con tres pisos. La puerta de entrada, realizada en madera, conduce a un vestíbulo donde los Pacheco tenían una especie de sala de armas. Allí había armaduras, armas, flechas y una vitrina donde guardaban el uniforme del General Pacheco. También conservaban en vitrinas algunas medallas ganadas por el militar a lo largo de su carrera. Muchos de estos tesoros históricos hoy descansan en el Museo de la Reconquista de Tigre.

 Desde el vestíbulo se llega a una sala donde hasta 1910 estaban los retratos al óleo de todos los familiares del General. Siguiendo el recorrido, siempre sobre la planta baja, se llega al salón de música, la biblioteca y el escritorio de la familia. Al subir por una inmensa escalera se accede a la planta alta de la mansión. Allí se ubicaban los dormitorios privados de los Pacheco y de los familiares y huéspedes.

Los jardines, diseñados por el paisajista Carlos Thays (diseñador del Jardín Botánico de Buenos Aires) aún conservan el encanto que tuvieron durante más de un siglo. Montes de talas, árbol autóctono de la zona, y especies únicas, gobiernan el entorno y los sentidos. La colección de orquídeas que tenían los Pacheco se hizo famosa como así también el lago artificial y el puente colgante que trascendieron hasta nuestros días. Cerca de allí se ubicaba el invernáculo de la familia que tenía tres secciones más una glorieta de media sombra,  lugar donde se hacían los trasplantes. Las perreras, donde vivían más de setenta ejemplares de diferentes razas, fueron otro de los detalles que supo tener el jardín de los Pacheco. Allí convivían Saint Germain, Galgos, Bassets y Collies. Tampoco faltaron los criaderos de cerdos y gallinas entre las cuales se podían ver las Houdan, Orpington negras, Plymouth y Darcking. Más adelante se ubicaron las caballerizas con más de 20 boxes que daban albergue a ejemplares de pura sangre, utilizados para cacería o juego de polo.

El anfiteatro pone un sello elitista a tan increíble escena natural. Justo allí, en medio de tanta belleza vegetal, se levantó un teatro al aire libre rodeado de palcos fabricados con plantas y resguardados por una elegante glorieta. Algunos artistas europeos invitados por los Pacheco fueron Ana Pavlova y André Broulé, entre otros. Hoy el castillo pertenece intacto, igual que los jardines y las caballerizas. Sólo es posible visitarlo dos veces por año: el Museo de General Pacheco organiza visitas guiadas para que turistas, curiosos y nostálgicos puedan recorrer tan impactante legado histórico y natural único en la Provincia de Buenos Aires.

Fuentes: "Historia y Desarrollo de General Pacheco", 1971, Enrique Innocenzi.

"El Por Qué de un Nombre", 1986, Arq. Patricia Pisano.

Plano de Gral. Pacheco editado por Comunicación Interactiva S.A.